Reseña – Mighty Morphin Power Rangers: Mega Battle

Avatar andresperdomo | 2 Febrero, 2017 10 Views 0 Likes 0 Ratings

Siendo una referencia de la nueva cultura popular, los Power Rangers siempre han llamado la atención del público, siendo parte de la infancia de muchos y de la vida de otros, quienes aún recuerdan los grandes juegos que salieron de esta franquicia.

Regresando con pie derecho al cine y a los videojuegos, los adolescentes llenos de energía llegan a las consolas de nueva generación Mighty Morphin Power Rangers: Mega Battle, un título que busca enseñar a los más pequeños, como era la leyenda de los primeros héroes.

Es hora de morfosis

Teniendo un origen similar al visto en la serie de los 90, Mighty Morphin Power Rangers: Mega Battle, nos lleva de regreso a la ciudad de Angel Groove, donde un grupo de adolescentes se ve atacado por unos soldados alienígenas y son rescatados por Zordon, un poderoso ente qué explotando la energía de cada uno de ellos, los convierte en los Rangers Mighty Morphin.

Tras descubrir su nuevo poder, los jóvenes regresan a la ciudad y es aquí donde comienza la diversión, puesto que aparte de servir como tutorial, ayuda al jugador a familiarizarse con los controles y tener mayor libertad sobre el terreno de juego, que aunque se maneja en un plano abierto 2D, necesita de movimientos rápidos y sutiles para crear combos contra nuestros enemigos, permitiéndonos deshacernos de ellos rápidamente.

Con el avanzar del juego, cada Power Ranger cuenta con un juego de habilidades, que van desde el blaster hasta el uso de armas más poderosas vistas en la serie de TV, siendo un acierto divertido para quienes vivimos esa época. Los patrulleros de Rita son otro detalle bien sacado de la versión prima, porque aparte de tener algunos problemas a la hora de actuar, son muy fáciles de derrotar y un excelente calentamiento para la hora de luchar contra un jefe final, que se vuelve gigante y nos toca llamar a nuestros Zords.

Con la creación del Megazord, el titulo pierde su dinamismo y nuestro sueño de manejar el robot gigante se va al diablo, puesto que los combates de este titán están programados bajo secuencias Quick Time Event y solo se deben seguir las indicaciones para terminar el nivel e iniciar una nueva aventura.

Entre la simpleza y el dinamismo

Al poseer unas graficas sencillas y una jugabilidad simple, uno de los fuertes de este juego se encuentra en el dinamismo de los personajes, quienes pueden atacar de forma rápida o cambiar de arma y mantener el ritmo del enfrentamiento contra los patrulleros mientras se avanza por el plano de juego, que mantiene una distribución sobria entre los escenarios.

Algo que puede incomodar en la sencillez que se tiene, es que el titulo no maneje algunos puntos de guardado o mejor llamados check point, de sirven para cuando se pierde la partida o se tiene que salir de la sesión, haciendo que el jugador tenga que repetir el nivel desde el principio cada vez que falle en su misión de proteger la tierra.

Su aspecto sonoro y argumental, está muy ligado a la versión original de los años 90, lo que puede traer más de un buen recuerdo al momento de comenzar este título, que se disfruta más con un amigo o con alguien que también haya crecido con esta saga, pues entre el amplio catálogo de personajes jugables, encontramos a cada uno de los primeros Rangers, con algunas de sus frases célebres y movimientos de combate impecables.

Un buen regreso para los Power Rangers

Este videojuego es una de esas opciones que te suele gustar más de lo que piensas por lo que representa, un viaje aun apsado nostálgico, lleno de emociones y combates interesantes contra los malos, que siempre terminaban volviéndose gigantes e incitándote a llamar a tu robot gigante, quien terminaba con el malvado de un golpe.

Mighty Morphin Power Rangers: Mega Battle es un juego pensado para niños y eso puede explicar la sencillez con la que se puede disfrutar, puesto que no necesita extensos guiones o gráficas de última generación, para ofrecer una experiencia fácil de disfrutar y de aprender, sin importar que solo tenga un idioma, como la vieja. Teniendo en cuenta su precio, su peso y su manera simple de desenvolverse, es algo que vale la pena pasar, porque la nostalgia que nos inculca no tiene precio.


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