Reseña – Styx: Shards of Darkness

Avatar andresperdomo | 24 Abril, 2017 11 Views 0 Likes 0 Ratings

La franquicia Styx, es una marca que trata de labrarse un camino amplio en el basto mundo de los videojuegos de sigilo, luchando contra los estereotipos que recaen sobre esta serie de productos sin caer en la hoguera de los jugadores que buscan gráficas más que jugabilidad.

Styx: Shards of Darkness es la continuación de Master of Shadows, que busca entregar una experiencia más desafiante a la de la entrega primaria y de paso, mejorar algunas cosas que necesitaban un arreglo.

Desafiando el sigilo y la jugabilidad.

Styx: Shards of Darkness es un juego que se desarrolla en una época mística, lleva de personajes mitológicos y un sin fin de amenazas que pueden ser un tesoro para los amantes de la literatura y los libros de rol. El jugador interpreta a Styx, un Goblin con habilidades muy precisas para el robo y la infiltración, que le permiten desenvolverse por diferentes espacios de manera cautelosa y metódica.

Al ser un videojuego de sigilo, esperamos encontrar una jugabilidad que nos permita actuar de manera rápida e intuitiva ante los desafíos que se plantean, pero este es el principal predicamento y dolor de cabeza, porque contamos con combinaciones de botones demasiado lentas y poco precisas, haciendo que los movimientos cuidadosos y las peleas se vuelven un dolor de cabeza.

Adicional a esto, otro de los problemas que encontramos aquí esta en el planeamiento de los mapas y la posición del enemigo, que lleva la experiencia hacia un desafío forzado y desgastante, que hace de cada misión algo más tortuoso que placentero.

Contrarrestando esto, hay varios puntos que podrían salvar la impresión que tenemos de Styx: Shards of Darkness, ya que como se mencionó anteriormente, el título busca mejorar la experiencia de su entrega pasada y facilitar la vida del jugador, tal como sucede con las mesas de creación, que permiten la adquisición y elaboración de objetos que facilitan la interacción con el entorno, como armas, pociones y distractores.

El manejo del HUD es demasiado limpio y claro, que permite mantener un control claro sobre lo que se puede hacer y lo que se está utilizando, siendo un simplificador de comprensión global.

Por último y lo más atractivo que encontramos, es el sistema multijugador, que permite nuevas formas de exploración y un nuevo nivel de sincronización, que se vuelve necesario para no caer en las trampas del enemigo y poder acabar cada misión de buena forma.

No es el nuevo Styx que esperábamos.

Si se preguntan porque no se ha hablado de la historia hasta el momento, es porque esta tiene poca relevancia y es demasiado sencilla para lo que queríamos encontrar en este juego, dejando la jugabilidad como plato principal.

El ambiente sonoro cuenta con buena participación e incursión hacia la experiencia que el título debe ofrecer, pero el nivel ludonarrativo es triste y decepcionante, no cumpliendo con las expectativas en gráficos, maniobrabilidad e historia, haciendo pensar que los desaciertos pueden ser más fuertes que el amor que se tenga por el título anterior.

Contrario a esto, hay diferentes partes que muestran el amplio esfuerzo del equipo de desarrollo, como en las mesas de creación, el multijugador y otros puntos que están bien pulidos, hasta el punto de llegar asombrarnos.

Styx: Shards of Darkness no es una mala experiencia completa, solo que tiene demasiados detalles por mejorar y explotar, haciendo de este juego algo más ameno para el jugador que viene de otros títulos, que permita enamorarse de lo que está haciendo y esto se pueda dominar de manera sencilla.

Esperemos que con el pasar del tiempo, tengan estas recomendaciones en cuenta y mejoren este videojuego, que puede llegar más allá de lo que esperamos los amantes del sigilo.


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