Hablar de un título que ha ganado más de 200 premios, y fue “mejor juego del año” en el 2013, me parece realmente difícil. La dificultad radica en que The Last of Us es un juego muy completo y complejo, así que el criterio con el que se debe evaluar y opinar sobre este debe elaborarse con cuidado.

Como dije anteriormente, esta entrega fue lanzado en el 2013 para PS3 por la compañía Naughty Dog, que ha desarrollado sagas muy importantes como Uncharted y Crash Bandicoot. Un año después, salió la versión remasterizada de The Last of Us para PS4, con mejores gráficas y audio, modificaciones de las sombras y luces, cambios en efectos del medio ambiente como el agua y la nieve, y otras mejoras estéticas que cambiaron únicamente la apariencia que son muy notables. En esta remasterización añadieron mapas al modo multijugador; el DLC The Last of Us: Left Behind en el que se cuenta el encuentro entre Ellie y su amiga Riley antes de los sucesos principales; el documental Grounded que habla sobre la realización del juego; la dificultad “realista”, y el modo foto que sirve para tomar capturas durante la partida y subirlas a las redes sociales.

La historia de este shooter en tercera persona se desenvuelve en un mundo postapocalíptico, donde lo más importante es sobrevivir a la plaga de infectados que quieren devorar a los “vivos”. Al ser este título un survival de horror, tendremos pocas municiones, lo cual nos obligará a pensar estratégicamente cómo lograremos llegar al siguiente checkpoint.

Durante el viaje nos turnaremos entre Joel, el personaje principal, y Ellie, la chica que él acoge como hija y con quien deberá pasar los obstáculos que se les presentan. Sin embargo, no hay ninguna diferencia al jugar con uno o con el otro, pues ambos tienen una única habilidad llamada “sentido auditivo”, la cual permite que podamos saber la localización de los enemigos mientras estamos escondidos. Es importante mencionar que al ser un survival, no está pensado para que disparemos como locos, sino que andemos en sigilo mientras acabamos con nuestros enemigos.

Aunque esta entrega tiene muchas similitudes con Uncharted, The Last of Us no tiene puzzles ni tesoros, pero eso sí, tiene muchos momentos tensionantes. Hay varios objetos que debemos recoger: notas que nos dan la clave de una caja fuerte, la mejora de algún arma o que añaden información a la historia; colgantes de luciérnaga, que son los coleccionables más difíciles de encontrar; objetos que nos ayudan a fabricar explosivos, vendas para curarnos, etc. Adicionalmente, tendremos que buscar “píldoras” y “herramientas” que nos permiten subir de nivel nuestro personaje, es decir, podemos mejorarle el “sentido auditivo”, aumentar nuestra sangre, entre otras cosas, y además potenciar nuestras armas.

Sí, todo suena muy bien pero lamentablemente esta entrega tiene varios errores. El más común es que veamos a Ellie pasando frente a los enemigos sin ser detectada y en ocasiones es demasiado fácil burlar la inteligencia artificial. En defensa de esto, la intención de The Last of Us no es retarnos como jugadores o lograr vencer obstáculos supremamente difíciles, pues podemos elegir modo “difícil” y no nos complicaremos la vida. Es un juego que propone una historia muy bien pensada y contada, comparable a la estructura de un libro, que nos absorbe y logra mantenernos ansiosos por saber qué viene después, y por supuesto constantemente sorprendernos. Además, hay que decir que las relaciones son tan complejas que nos obliga a cambiar con frecuencia nuestros juicios ya establecidos sobre las decisiones y comportamientos de los personajes.

Definitivamente, la historia de The Last of Us nos engancha desde el primer momento, porque el vínculo entre los personajes está tan bien construido que nosotros como jugadores también nos conectamos con esos vínculos que se estrechan lentamente. Los diálogos son pertinentes y coherentes, no tenemos la sensación de que “hablan por hablar”, pues incluso las conversaciones fuera de las cinemáticas nos dan información sobre la relación entre Joel y Ellie que realmente aportan a la historia.

Si bien es cierto que estamos en mundo con zombies completamente fuera de la realidad, lo especial de esta narrativa es que parece real y posible. Las situaciones extremas de dolor y sufrimiento, y las acciones de los individuos, están acorde a las situaciones que con frecuencia enfrentan. Sobra decir que vale la pena jugarlo una y mil veces, pues cada vez que comenzamos una nueva partida nos entrega algo nuevo que cambia nuestra percepción del juego. Les recomiendo seleccionar el audio en español latinoamericano, porque las voces tienen mucha fuerza y se escucha muy natural.


Daniela Toro

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